Fotografías en blanco y negro del cuartel General Ricardos

El viejo cuartel General Ricardos tiene sus días cada vez más contados. A partir del próximo 1 de junio comenzarán los trabajos de derribo y sólo se “salvará” el Pabellón Principal, construido en 1918. En el tiempo, será la única referencia de que hubo cuartel en Barbastro hasta el año 1996 cuando se declaró la desafección de las instalaciones militares y comenzó el desmantelamiento casi brutal por cuenta del Ministerio de Defensa.

Se “arrancó” todo lo posible para su traslado a otros cuarteles españoles mientras el de Barbastro quedó sumido en la miseria propia de los edificios abandonados. Solo quedaron “migajas” para quienes después terminaron la cruel faena de dejar, solo, paredes, ventanas, pizarras con la última lección, ruina e indigencia propia de un lugar que emula muchos recuerdos.

El paso del tiempo ha hecho el resto. “El inmueble se convirtió en un espejo esperpéntico del mundo real”, explica Lino Bielsa, arquitecto técnico de profesión y fotógrafo por afición. Autor de la exposición titulada “al otro lado del muro…” organizada por la Fundación “Ramón J. Sender” en colaboración con AFIB.

Treinta fotografías en blanco y negro, que se presentan en la Sala Francisco de Goya, de la UNED, hasta el 3 de julio, de lunes a viernes (18 a 20 horas) y el sábado (19 a 21 horas). Es el resultado de “veinticinco esporádicas sesiones con el único objetivo del placer fotográfico en un inmueble que pareció cobrar vida cada vez que lo visitaba. De vacío, nada, porque fue una lucha contra el tiempo. Cada foto es una historia separada por un muro”. Antes fue infranqueable, ahora “de puertas abiertas”.

El autor de la colección de fotos, en formato de 6 x 6, señala “lo que en un principio consistía en fotografiar espacios vacíos se convirtió en imágenes de espacios habitados por un mundo paralelo al oficial. Hay fotografías del mismo lugar separadas solo por el tiempo en las que se aprecian los efectos de la destrucción progresiva. No se ha retocado ninguna. Se fotografió lo que se vio y se dejó tal como se encontró”.

La inauguración evocó recuerdos, entre ellos a Joaquín Coll -el cabo Coll fue el mejor especialista de lanzagranadas de la 3ª Compañía- autor de los textos de la exposición, “allí pasamos un año y medio de nuestra vida y era otra cosa diferente a lo que vemos. La lectura de los paneles se ajusta a la Canción a las ruinas de Itálica, de Rodrigo Caro, porque es un canto al desespero, a la rotura, a la falta de futuro de las cosas y sobre todo, a la ausencia de oropeles”.

Reconoció que “da un poco de pena y de coraje que la desutilización haya llegado a este extremo. La Exposición es preciosa porque Lino ha sabido entrar y mirar lo que quedaba porque sabía con antelación lo que había. Es una narración clara, en imágenes, de lo que fue la casa de miles de soldados y militares profesionales”.

Carlos Gómez, director de la UNED, destacó “las excelentes fotografías donde se recoge parte de nuestra historia, de instalaciones que estuvieron llenas de vida hasta hace trece años. El cuartel General Ricardos ha muerto y éste es el resultado accidental a través de espacios vacíos que permiten fotos interesantes”.

Antonio Cosculluela, alcalde de Barbastro, evocó tiempos de mili en el cuartel donde tuvo al autor de las fotos como “mi cabo en la unidad de ametralladoras MG 43″ y señaló “de trece años de destrozo solo rescatamos el mástil principal que luce en el Espacio Gütemberg pero la exposición de Lino es un recuerdo en imágenes que dan para reflexionar y disfrutar”.

María Jesús Buil, directora de la Sala, dijo que es una Exposición plena de modernidad. “El arte múltiple es de permanente actualidad. Lino, emulando a Boltanski, utiliza las imágenes captadas como documento de reflexión sobre un presente, que necesariamente evoca el pasado de un lugar, el cuartel, que en otro tiempo fue símbolo y referente”.

Vía:  www.diariodelaltoaragon.es

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