Dos históricos de la fotografía

Apenas unas horas se han llevado. Al fallecimiento de Luis Misis Calaza, en la madrugada del sábado, le siguió el domingo el de Sérvulo Martínez Lobo, de 82 años, el fotógrafo más célebre de La Granja de San Ildefonso. Dos históricos de la fotografía en Segovia, cronistas de toda una época, que dejan infinidad de recuerdos plasmados en imágenes, las primeras en sepia, las últimas a todo color.Misis llevaba diez años retirado de la profesión; a Sérvulo lo hemos visto hasta el último día, con su cámara colgada al cuello, en el Mercado Barroco de La Granja, ataviado de época, en la inauguración del Parador de Turismo o en la entrega de un premio.

Uno y otro han sido reporteros de altura, han asistido a miles de acontecimientos festivos y deportivos, han levantado acta fotográfica de visitas reales y han retratado, en la intimidad de sus estudios, a varias generaciones de segovianos y granjeños.

Luis Misis dedicó cincuenta y seis años a una profesión que ejerció con auténtica vocación: «He tenido la suerte de trabajar y divertirme al mismo tiempo», solía decir cuando le preguntaban por su trayectoria. Tomó el relevo de su padre, Juan Misis, allá en los terribles cuarenta, cuando la necesidad apretaba y las ganas de labrarse un porvenir se imponía a otros deseos y aficiones. Se recorrió la provincia a lomos de una bicicleta para fotografiar a las familias numerosas que dependían de la ayuda del régimen y siempre puso el mayor de los entusiasmos en un oficio que le deparó uno de los mejores momentos de su vida cuando, con 27 años de edad, acudió a Estoril, a la residencia de los padres del actual Rey de España, don Juan de Borbón y doña María de las Mercedes. «Hacer aquel trabajo fue una experiencia única. También era la primera vez que pisaba tierra extranjera», recordaba.

La televisión

Pero Misis, patriarca de una saga de excelentes fotógrafos, pasará a la historia de Segovia por haber sido pionero de la televisión local. En junio de 1989, con poco dinero, 54 años a sus espaldas y la ilusión de siempre, fundó Televisión Segovia, una de las primeras televisiones locales que surgieron en España. El proyecto consiguió ilusionar a toda la sociedad segoviana e implicar a los profesionales de la información local, que pusieron su granito de arena para que la ‘tele’ segoviana echara a andar en las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro de aquel año. Con mucho esfuerzo y no pocos quebraderos de cabeza, Luis Misis dirigió el canal hasta 1995, en que fue adquirido por el grupo Televisión Castilla y León, pero dejó un camino abierto y una fecunda cantera de periodistas y profesionales de la imagen y el sonido. «Ahora me queda el orgullo de haber abierto la televisión y aunque la tuve que vender, ahí sigue. A los segovianos les debo todo», confesó en una entrevista concedida en el mes de mayo del 2001, al año y medio de jubilarse.

Retirado del oficio porque tenía el corazón delicado, era fácil encontrárselo habitualmente en el entorno del Azoguejo, donde tuvo su casa y su vida, o en la terraza de Amado, departiendo con viejos y entrañables amigos. Segovia lo echará de menos.

Cronista de La Granja

Lo mismo ocurrirá con Sérvulo Martínez Lobo, el hombre que se lleva en la retina los últimos sesenta años del Real Sitio de San Ildefonso. Sérvulo fue un auténtico reportero gráfico; de hecho, trabajó como corresponsal de la agencia Efe y asistió a todos los acontecimientos que se han sucedido en el municipio durante más de medio siglo. Sus fotografías quedarán como testimonio de un periodo muy concreto de la historia granjeña, la que se desliza a lo largo de la segunda mitad del XX. Sérvulo Martínez Lobo se sentía periodista y como tal seguía trabajando junto a los profesionales de los medios de comunicación. Nunca dejó la cámara y murió con las botas puestas, como los grandes. Sus restos mortales recibieron ayer sepultura en el cementerio de San Ildefonso.

Vía: nortecastilla.es

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