TEORIA FOTOGRAFICA LUZ CAMARA FLASH, VALOR APARENTE DE LA LUZ
La luz de un motivo es útil al fotógrafo sólo cuando exista en la cantidad precisa para el tipo de fotografía que requiere. No se puede obtener una fotografía real si la luz no es suficiente. Igualmente es imposible crear un efecto dramático de baja iluminación, a partir de un motivo plenamente iluminado. Una cierta iluminación no se puede disfrazar de otra modificando la exposición de la cámara, porque la relación entre la luminosidad de la escena y la exposición en la cámara es de carácter principalmente técnico. La iluminación de nivel reducido es distinta de la luz intensa. De ahí que deba aceptarse un cierto tipo de luz en el motivo tal como es en realidad, y ningún intento de corregirla modificando la exposición podrá nunca transformarla en algo totalmente distinto. Si se da mas exposición a una escena poco iluminada se obtendrá una fotografía más luminosa pero la relación de contraste no aumenta en proporción, la escena nunca aparecerá como si se hubiese tomado en plena luz del día. Una escena muy iluminada y subexpuesta carece de las grandes luces necesarias en una verdadera fotografía de iluminación reducida y tiene demasiado detalle.
Con el principio que hemos establecido como regla general, podemos analizar hasta que punto es flexible. Se puede modificar ligeramente la fotografía cambiando la exposición. Sin embargo, el cambio debe ser sutil si la escena debe conservar su aspecto y su ambiente necesarios.
POSIBILIDADES DE LA LUZ EXISTENTE
Para el retrato, la luz diurna exterior tiene muchas ventajas. Es la luz natural y siempre parece “correcta” y por lo tanto real. Es muy brillante si se compara con cualquier otro tipo de iluminación artificial, aunque no luzca el sol. Ofrece varias modalidades de iluminación y no es nunca monótona como fuente de luz, si se usa con cierta imaginación, la luz del sol, la luz de días nublados, la luz de la tarde, dan tres efectos bien distintos. Y también es evidente que la luz diurna en exteriores es ilimitada en cuanto a su alcance en la escena, en condiciones de luz plena y uniforme hasta donde el ojo abarca en amplitud y distancia.
Para la fotografía de interiores, la luz diurna a través de una ventana tiene un carácter propio muy especial. Ciertos fotógrafos la consideran la iluminación mas bella para el retrato. Ciertamente, da unos maravillosos efectos claroscuro, pero no es flexible si se compara con otras formas de iluminación.
Los demás tipos de luz existente son tan numerosos que no podemos tratarlos con detalle ya que incluyen varios tipos de iluminación artificial y luces de procedencias raras como hogueras y velas. Estas fuentes, aunque muy interesantes en algunas fotografías, son demasiado restrictivas para que las consideremos como iluminación regular de un motivo.
La luz existente, en variadas formas, puede bastar para la iluminación que se busca en una fotografía determinada. Suele ser muy fácil de emplear pero tiene también ciertas desventajas. Puede que no venga en la dirección conveniente o que no cubra toda la zona del motivo que se desea. La plena luz diurna cubre casi todo el motivo, pero esto solo es aplicable a un número muy reducido de otras luces existentes. Estas suelen ser muy selectivas y pueden hacer que el motivo parezca un poco extraño, incluso irreconocible.
La principal objeción que se hace a la luz disponible en cualquiera de sus formas suele ser que no ofrece muchas posibilidades de control. Control de luz que es de gran importancia cuando se fotografían personas, y aunque ciertos tipos de luz existente permiten ciertas modificaciones de su fuente, generalmente la alternativa no es intentar la modificación de la luz sino mover el motivo hasta que cambie la influencia de la luz.



