Concurso de fotografía tributo a Alfredo Truan
La Fundación Solventia, organización privada sin ánimo de lucro, fundada por Conrado Truan, quiere rendir tributo a otro Truan, el científico de la familia. Hoy sus responsables vendrán a Gijón para presentarán el I Concurso de Fotografía Alfredo Truan sobre ciencia y naturaleza: Agua y Vida.
Sus destinatarios serán los jóvenes con vocación científica, de 12 a 18 años. En el acto participarán, además de Conrado Truan, presidente de Solventia, la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso. El suizo de Gijón Dos calles de Gijón llevan el apellido Truan. Una, en las proximidades de Begoña, colindando con el lugar en donde se instaló la fábrica del vidrio La Industria, se llama Alfredo Truan.
La otra, menos céntrica, recuerda el nombre del músico Enrique Truan. El apellido Truan no sólo está firmemente anclado en el callejero gijonés, sino que también representa parte de las inquietudes artísticas y científicas de la ciudad. La familia Truan procede de Francia y Suiza.
En la primera mitad del siglo XIX, Luís Truan Lugeon se instala primero en La Coruña y luego en Gijón, como técnico especialista y empresario en la fabricación del vidrio y la loza. Junto con Anselmo Cifuentes y Mariano Suárez Pola, constituirá en Gijón la fábrica La Industria.
Su hijo Alfredo Truan Luard (1835- 1890), el de la calle y el del concurso que ahora se presenta, estudió litografía y fotografía en Suiza, y a su regreso a Gijón, abrió, en 1858, el primer estudio de fotografía en la ciudad. Hacia 1863 Alfredo Truan cierra su estudio, para trabajar en la fábrica familiar. Sin embargo, sus conocimientos fotográficos los aplicará a la industria del vidrio, al estudio de las ciencias biológicas, una de sus pasiones, y a la pintura, su íntima vocación. Truan inventó la oleofotografía, una combinación de la técnica de los positivos al carbón con el tratamiento del óleo.
Como científico, realizó estudios sobre algas silíceas y petromicrografía, alcanzando una reputada fama como experto en diatomeas, organismos unicelulares silíceos que se acumulan en el fondo de las aguas y sobre las que realizó una serie de realizaciones «fotomicrográficas» recientemente descubiertas. En el documentado libro ‘Enrique Truan. Vida y obra musical’, de Leopoldo Rodero, fundamental no sólo para el conocimiento del músico sino también de su circunstancia, figura el árbol genealógico de la familia Truan. Un hijo de Alfredo, llamado Arturo, es una de las figuras claves de la fotografía artística en Gijón.
Dos nietos de Alfredo, los hermanos Enrique y Alfredo, destacaron, el primero en la música, y el segundo- de un ingenio extrovertido muy opuesto a la suspicacia de Enrique-, en la caricatura, el humor ilustrado y la pintura. Son las raíces más recientes de Alfredo Truan, que ahora se recuerda con un concurso en el que se relacionan la fotografía, el agua y la ciencia. Tres de sus grandes pasiones.



